Espeto de sardinas

¿De dónde viene el gusto por la sardina? Un placer histórico

Lo primero con lo que se encuentra el turista que se acerca a las playas de Marbella y Andalucía en general son los famosos ‘chiringuitos’, restaurantes de playa donde disfrutar junto al mar de sabrosos pescados y mariscos.  Es aquí donde destaca en especial el gusto por la sardina, en espeto o sin él dependiendo de la zona en la que nos encontremos. Una atracción gastronómica del Sur de España, que no es nueva ni mucho menos.

Ya desde la época de los romanos la sardina era muy apreciada, secadas al sol con sal, con la que fabricaban una salsa llamada Garum. Esta pasta, que causaba furor como ‘condimento estrella’, se metía en ánforas y se transportaba por mar hacia la ciudad de  Roma donde alcanzaba un elevado precio, ¡era un preciado manjar!

No menos importancia le concedieron a las sardinas en la época musulmana. Reputados historiadores como Ibn-Al Jativ , nacido en  Granada en el siglo XIV, escribió que “Marbella  es población de gran riqueza pesquera sobre todo de sardinas y pescado de cierto tamaño ..”. En otro de sus libros refirió que habiéndose interesado el emir Al –Haken por conocer el valor  de las sardinas que se consumían en un día en Córdoba, capital de su emirato, resultó que ascendía a 20.000 dinares, cantidad al parecer extraordinaria, que acreditaba la importancia de la sardina en la dieta de los musulmanes de aquella época.

Ya haciendo un gran avance en el tiempo, encontramos a otro ‘cronista de la sardina’, el historiador Pedro Vázquez. Fue un famoso sacerdote que nació y vivió en Marbella en el s. XVIII. En su libro “Las conjeturas de Marbella”  relata las numerosas especies que se podían pescar en las costas de Marbella, como la ostra, el bogavante, la langosta y el centollo. Muchas de ellas, según cita el historiador , se conseguían atrapar cerca de la orilla del mar  tras las tormentas.

Hoy en día el pescado y sobre todo el azul  (como sardinas, boquerones o atún) sigue estando muy  valorado en la dietética saludable, ya que contiene  Omega  3, ácido graso muy importante para la salud cardiovascular.

Y para terminar de hablar de historia, hagámosle caso a la sabiduría popular que recomienda comer sardinas en los meses que no contengan la letra ‘r’. Así que sea mayo, junio o julio, no te lo pienses y date el placer ‘histórico’ de degustar unas buenas sardinas.

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