Abanico

Historia, uso y lenguaje del abanico: ¿qué se puede decir con un abanico?

Los abanicos, utilizados por hombres y mujeres, son un un complemento muy popular en España, que ayudan a mitigar el calor de una forma sencilla y sostenible. Hoy en Fuerte Blog hablamos con una artesana del abanico, que nos cuenta sus secretos.

Ana Bruno, bilbaína de nacimiento tiene un puesto en el mercado artesanal y solidario que se monta cada viernes en el hotel Fuerte Marbella desde las 10 a 14 horas. Además el 10% de las ventas van a parar aproyectos sociales de la Fundación Fuerte.

Fuerte Marbella

Ana Bruno, Fuerte Marbella

Historia del abanico en el mundo

Se cree que por el siglo XV, entre los años 1.400 a 1.425, los abanicos llegaron a China desde Corea y  los grandes viajeros los trajeron a Portugal, España e Italia. Aunque según recientes estudios se cree que los primeros abanicos plegables fueron introducidos en Europa por los Jesuitas. En Francia fue Catalina de Médicis su mayor defensora en la corte de Enrique III. Gracias a que los utilizaba el rey se hicieron muy populares en la sociedad.

Pero la época de máximo esplendor fue durante los reinados de Luis XIV y Luis XV, donde eran complemento indispensable en el vestuario de una gran señora. Se utilizaban materiales de auténtico lujo, como piedras preciosas, tafetán de Florencia (las telas italianas eran consideradas las más lujosas del mundo), oro y metales preciosos. En el siglo XVII hacen su aparición en Inglaterra, pero el varillaje estaba sujeto a un mango rígido, eran de gran tamaño y adornados con motivos diversos, pintados por artistas de renombre.

El lenguaje del abanico

Hoy en día los abanicos comunes no llevan tanto lujo, pero son mucho más divertidos. Se pintan en colores muy llamativos y son muy utilizados en la actualidad tanto por mujeres como por hombres en Andalucía.

Además de su utilidad y belleza, los abanicos esconden un lenguaje secreto, en el que según la posición respecto al cuerpo podemos transmitir una especie de código ‘amoroso’ que os contamos en la siguiente fotografía:

El lenguaje del abanico

El lenguaje del abanico

Así que a disfrutar del verano, ¡siempre abanico en mano!

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