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Ruta de los Llanos del Endrinal

En Fuerte Hoteles nos encanta escuchar a nuestros clientes, es por eso que hemos decidido darle lugar en nuestro blog a una huésped muy especial que ha tenido un detalle genial con nosotros: regalarnos su diario de viaje de los cinco días que se alojó en Fuerte Grazalema. Se llama Petra, es alemana y ha descrito para blog.fuertehoteles.com su experiencia de senderismo, naturaleza y deporte. Cada semana publicaremos aquí su particular visión de la sierra gaditana, en Andalucía.

¿Te gustaría saber cuáles son su impresiones? Pues empezamos con su primer día. Destino: Llanos del Endrinal. Os dejamos con Petra:

Día 1: Lunes, 27/05/2013

Nuestra primera excursión nos llevó del hotel a una fuente pasando por un camino precioso, con un desnivel pronunciado, muy pedregoso pero rodeados de una naturaleza radiante. Pudimos ver varias plantas aromáticas y medicinales de todos los colores. En el arroyo, dependiendo de la época del año, es posible ver tortugas.

Tras esto, el camino nos llevó a Grazalema por una antigua calzada romana. Durante el trayecto, pudimos ver huertos y corrales con multitud de gallos y gallinas.

Grazalema es uno de los pueblos de la Ruta de los Pueblos Blancos, con casas blancas llenas de flores y tejados de teja roja. En julio, el pueblo celebra una tradición de años para honorar a la Virgen María, sueltan un toro y los vecinos y visitantes corren delante de él, algo similar a San Fermín.

El pueblo es una tradicional villa andaluza, con bonitas fuentes, fachadas antiguas y algunos restos romanos. Desde el pueblo se puede divisar el Hotel Fuerte Grazalema y comprobar su ubicación privilegiada en el medio de la montaña.

El tiempo fue mejorando poco a poco y tras una subida, llegamos al parque natural. Volvimos a ver hierbas silvestres, orquídeas, lirios en flor de color azul marino y otras plantas muy bonitas. Hay una planta que nos sorprendió por peculiar: al parecer, una vez marchita, los pequeños frutos redondos de la planta se convierten en “petardos”.

En el pasado, se quemaban los tallos de la planta que contenían estos frutos para ahuyentar a los enemigos, tanto soldados de guerra como animales salvajes, creando un espejismo, pues los frutos esféricos de esta planta generan un ruido que emula una lluvia de balas. Hoy solo se oye a los pájaros gorjear aunque también tuvimos la oportunidad de ver un buitre. Los animales del bosque dejan sus trazas, ya sea cavando para buscar raíces, o bien royendo las piñas de abetos y pinos.

El camino nos llevó campo a través por piedras y rocas. Soplaba un aire agradable que transportaba el aroma de las plantas. La niebla no acababa de despejar las cumbres de las montañas, pero se podían intuir bien. Pudimos disfrutar con las incontables flores de las distintas plantas a lo largo del camino. Alcanzamos la cima sin problema y el novio de Rosa nos llevó en coche desde Grazalema de vuelta al hotel.

Gracias a las explicaciones de Rosa y Christo, y obviamente a Gloria como intérprete, he podido descubrir muchas cosas. En total, fueron 4,5 horas muy agradables, en las que recorrimos unos 12 km.

Ahora mismo, mientras estoy escribiendo esto desde la tumbona del hotel, un buitre vuela en círculos justo encima de mí.

¡Qué bonita despedida para este día tan estupendo!

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