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Estrés y ejercicio físico: ¿por qué sentimos estrés?

¿Qué es el estrés? Todos hablamos de estrés pero, realmente ¿qué es? Mucha gente confunde la ansiedad con el estrés, pero en este post vamos a aclarar en qué consiste exactamente.

Básicamente el estrés es la sensación de estar en peligro y no tener control de nuestras vidas en el entorno y el tiempo. Todos nosotros hemos estado en un atasco de tráfico cuando tenemos una cita importante a una hora fija. Las manillas del reloj siguen avanzando y el tráfico no se mueve. Experimentamos cosquillas desagradables en nuestro estómago, nos sentimos muy tensos, incluso empezamos a sudar y nos ponemos muy irritables. A lo mejor sufrimos síntomas físicos como taquicardia o sudoración excesiva, así que ¿qué esta pasando?

¿Fugarse o luchar?

Los seres humanos somos animales y hemos evolucionado a lo largo del tiempo pero hemos desarrollado con mayor rapidez la parte social que la física. Esta inyección de adrenalina es una vuelta a nuestro pasado cuando vivíamos como animales.

Los animales de dos o cuatro patas confrontan los peligros de dos maneras: se enfrentan a su adversario y luchan para protegerse o eligen huir. Para ser más eficaz, es decir estar más fuerte o correr mas rápido, el cuerpo segrega adrenalina, que hace que el corazón lata mas rápido aumentando la tensión arterial de los músculos importantes dándoles más resistencia de lo normal.

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Nuestro sistema inmune está activado y listo para curar algunas heridas. La atención y la vista se vuelven más agudos y mucho más enfocados. Nuestra sensación de dolor disminuye dado que el cuerpo segrega unas hormonas analgésicas. Si estás en un campo y un toro empieza a perseguirte podrás correr mucho mas rápido de lo normal y saltarás mucho más alto de lo que pensabas que podrías hacerlo. Ni siquiera sentirás nada pasando o corriendo a través de ortigas o zarzales.

El problema es que esta reacción automática del cuerpo de segregar adrenalina aún está fijada a nuestros cuerpos y salta cada vez que el cerebro interpreta una situación como un peligro. Desde luego estar atascado con el reloj que avanza no es un peligro real pero nuestros procesos del cerebro lo interpretan así y esto enciende el proceso.

Aun está en nuestros cerebros esta respuesta de fugarse o luchar y se inicia con diferentes tipos de situaciones cotidianas que realmente no son una amenaza, pero pueden estimularla: un cambio de casa, un jefe difícil, el divorcio, una separación, unos niños exigentes, el mencionado atasco de coches, el temor, etc.

Lo más curioso es que una vez que desaparece el peligro también desaparecen sus efectos físicos y por tanto, podemos decir que no son las personas o las situaciones per sé las que nos causan problemas sino nuestra percepción de ellas. Un atasco o entrevista con el jefe no es estresante en sí, sino nuestra percepción de ellos. En el post siguiente veremos como el ejercicio físico y otros métodos pueden ayudarnos a manejar el estrés.

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