Fuerte-Estepona-Suites

Anécdotas en hoteles: ¡el cliente siempre lleva la razón o no…!

Una vez más no queremos dejar de compartir con todos vosotros una divertida anécdota ocurrida en Fuerte Hoteles. En el sector hotelero hay una premisa, que se extiende a todos los negocios, y es que “el cliente siempre tiene la razón”, aunque la verdad… es que a veces no la tiene. Aquí os damos muestra de ello, para que vosotros los clientes también veáis el ‘otro lado’, el del empleado que intenta hacer todo lo posible por satisfacer al huésped. Os dejamos con la historia de Cristina, recepcionista en el hotel Fuerte Estepona, nos la cuenta ella misma:

Tras un turno de trabajo sin parar, me gustaría compartir con vosotros la anécdota que tuvimos en el hotel.

Al poco de empezar el turno de tarde a las 16:00, la recepción estaba recibiendo las quejas reiteradas de una señora, sobre un ruido molesto que estaba teniendo en su habitación. Enviamos al chico de mantenimiento para que revisara el problema, pero no tenía forma de encontrar la procedencia de tan misterioso ruido. Tras nuestro compañero, también fueron las chicas de pisos, la gobernanta e incluso el botones para revisarlo, pero nadie daba con la solución.

Así que pasamos al plan B, decidimos que la única opción que teníamos era un cambio de habitación y solucionado. Pero nada más lejos de la realidad, la señora se oponía a cambiarse porque viajaba con perros, y la otra estancia estaba más alejada. Solo aceptaba mudarse a la habitación de al lado.

Le comunicamos que las habitaciones próximas estaban toda ocupadas, aunque la verdad es que la señora no se lo creía…. Estamos en agosto y la única posibilidad que teníamos era cambiarla más lejos debido a la ocupación del hotel. Ella seguía en sus trece, que no era su problema. “Es un ruido que el hotel no es capaz de arreglar y quiero una solución inmediata”, decía.
Sólo nos quedaba el recurso de comunicarle al director el incidente, que se ofreció personalmente a hablar con ella. Tras una media hora, Juan Ramón, nos llamó para comunicar que el tema estaba solucionado.

Todos estábamos asombrados por la rapidez de la gestión. Pensábamos que finalmente la había convencido para cambiar de habitación, pero al volver a la recepción nos contó el origen de aquel molesto ruido: ¡Era el iphone de la señora!

Como os decíamos al principio, el cliente no siempre tiene la razón, aunque a veces se la demos. ¡Seguro que muchos también os sentís identificados!

Leave A Comment

Facebook IconYouTube IconTwitter IconVisit Our Google+ PageVisit Our Google+ PageVisit Our Google+ Page