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Grazalema: Ruta del ‘Salto del Cabrero’

Como ya os comentamos, decidimos darle lugar en nuestro blog a una huésped muy especial que quiso compartir con Fuerte Hoteles su diario de viaje de los cinco días que se alojó en Fuerte Grazalema. Después de la Ruta de los Llanos del Endrinal, hoy continuamos con el camino del Salto del Cabrero. Os dejamos con la experiencia de senderismo y naturaleza de Petra:

Día 2: Martes, 28/05/2013

El punto de salida de la excursión de hoy es el aparcamiento en el Puerto de Boyar, a 1.103 m de altura.

Por desgracia, el tiempo está nublado y con niebla; no se aprecian las vistas sobre la gran extensión de terreno. En primer lugar, pasamos por un cómodo sendero particular, hasta llegar a una granja de cabras. Acaban de soltar a las cabras al campo. Pasamos por la pradera, donde un burro mima a su cría, que parece muy mansa.

A lo largo del robledo topamos varias veces con bonitos paisajes. Los boñigos de vaca están por todas partes, así que tenemos que realizar pequeñas acrobacias para poder seguir el camino. Volvemos a ver bonitas plantas en flor, pero también peonías marchitas. Rosa tiene que ocuparse de un francés lesionado al que ha tratado y le acompaña junto con su mujer alegremente hasta Benaocaz.

Disfrutamos de unas vistas maravillosas y observamos los buitres volando en círculos, así como ciervos y corzos saltando por las rocas. Desde una pradera en la que pastura el ganado tranquilamente vemos Benaocaz en la lejanía. Ahí es donde vive Christo.

Empezamos un ascenso muy pedregoso, que transcurre parcialmente por la antigua calzada romana. Christo nos explica que las mujeres de Benaocaz siempre han sido un tanto especiales. Para protegerse de los enemigos, se desprendieron de todos sus objetos de valor para que el pueblo pudiera estar en paz. Los hombres solían estar fuera del pueblo, así que las mujeres tuvieron que defenderse ellas mismas.

Pasando al lado de cerdos ibéricos que buscan alimento tranquilamente, superamos con éxito un antiguo puente de piedra por encima de un arroyo seco, pero que hasta hace poco era un río caudaloso, y el puente no se podría cruzar.

Christo nos enseña uno de sus lugares favoritos, una bonita pradera que frecuenta con su hija para pasar las tardes. Hemos llegado al final de la excursión, estamos en el pueblo de Benaocaz. Esperamos a Rosa, que ha acompañado al hombre lesionado y le ha pedido un taxi.

Rosa nos lleva en coche de vuelta al hotel. Cuando llegamos, vuelve a salir el sol.

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