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Productos autóctonos de Málaga: el secreto del anís de Ojén que su fundador se llevó a la tumba

Viajar no es solo visitar lugares, sino conocerlos de verdad. La gastronomía y sus productos autóctonos son parte fundamental de la cultura de la zona que visitamos, por eso hoy os queremos dar a conocer el origen de la “copita de Ojén”, un anís elaborado en este maravilloso pueblo encaramado a la montaña junto a Marbella y mirando al mar Mediterráneo.

Fue en el año 1830 cuando Pedro Morales destiló su famosa bebida: el anís de Ojén. Este “aguardiente” (como se le conoce en esta zona) fue conocido no solo en toda España, sino también en el resto del mundo. De hecho era conocida la frase de “una copita de Ojén”.

Tras hacer fortuna fuera del pueblo, su creador, Pedro Morales, regresó y decidió  fabricar el mejor anís del mundo con una deliciosa formula. Esta receta contaba con el vino procedente de las mejores uvas moscateles de los viñedos que por entonces abundaban en Ojén y al que se le añadía irónicamente una hierba aromática conocida como “matalahúva”.

El anís de Ojén era tan conocido que fueron muchos los artistas que incluso lo nombran en sus obras. Tal es el caso del novelista Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura,  quien lo menciona en varias ocasiones en su obra La Colmena.

Otros personajes históricos como Anita Delgado Briones, Maharaní de Apurtala, artista malagueña casada con un príncipe indio solía pedir en París una copita de Ojén.

Incluso Picasso en su época cubista inmortalizó la botella de aguardiente con la leyenda “Ojén” en su obra “Bodegón español” de 1912, actualmente en el Museo de Arte Moderno de Villenueve Dascq. Daix de Francia.

anís - Aguardiente 005

anís de Ojén

Un secreto, para siempre

Pero desgraciadamente llegó la enfermedad de la filoxera a la uva y atacó las vides con  las que se elaboraba el mencionado licor, haciéndola desaparecer prácticamente. El fundador, celoso de su fórmula, guardó a buen recaudo su composición exacta y aunque los descendientes dicen tener el secreto,  la verdad  es que no se ha podido reproducir de nuevo su magnífico sabor.

En Ojén se conservan varias botellas guardadas a buen recaudo en un pequeño museo, con elementos de la antigua destilería. Os recomendamos su visita, y si tenéis suerte, igual podéis probar este licor tan preciado… ¡a probar suerte! ;)

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